Lo friki vende

octubre 1, 2008 at 10:02 am (General)

Hoy me encontré por la red un post que me llamó mucho la atención… trata de cómo el capitalismo está destruyendo el frikismo, igual que lo ha hecho con otros estilos que antes eran de personas marginales, y que ahora cualquier pijo puede lucirlo porque es algo de moda.

Apoyemos lo que dice Bleyer (autor original de que voy a poner a continuación) y no dejemos que el capitalismo haga con los frikis lo mismo que hizo con los hippies, con los heavys y con muchos otros estilos marginales!!!:

Pequeños adláteres, por fin ha llegado el momento que muchos de nosotros temíamos. Han sido años de duro esfuerzo, haciendo virguerías por mantener el mundo friqui dentro de unos ciertos y apropiados márgenes de pureza, pero este otoño de 2008 todo ello se ha revelado inútil.

Y es que, en este desdichado y lluvioso septiembre, por fin hemos podido comprobar que lo friqui… ¡¡VENDE!!

Y no, no me refiero a las figuritas, pósters y cachivaches de nuestros personajes preferidos que los connaisseurs siempre hemos podido encontrar en nuestra librería especializada, no. Esos trastos siempre han sido un producto marginal para una clientela marginal. Éramos un nicho de mercado y, ¡ay!, cómo podíamos presumir de ello. Pero esos buenos tiempos de embriaguez y bohemia han llegado a su fin. El gran público, la masa capitalista, la gestalt del consumo, ha descubierto el friquismo y ha decidido empezar a comprarlo.

Si mo créeis todavía, sólo tenéis que ver la tele. En el mismo día (el miércoles pasado, si no me falla la memoria… y no pongo la mano en el fuego por ello) pudimos ver cómo Florentino Fernández lucía una camiseta de Mazinger Z en El Hormiguero y como uno de los colaboradores del programa de Quequé llevaba otra camiseta con un Stormtrooper estampado. ¡Por el amor de Dios, si hasta los de Pull and Bear han conmocionado la blogosfera comiquera por haber sacado una colección de camisetas con varios personajes de DC, entre los que se cuentan por ejemplo Wonder Woman, el Joker y… Flash!

Seguro que la tipa se piensa que bajo la capucha roja está Hugo da Silva… ¡niñata!

Que vaya, al Joker lo conoce casi todo el mundo. A Wonder Woman no, pero al menos está buena. Pero… ¿quién carajo va a comprar una camiseta de Barry Allen, Flash, al que no conoce ni su padre? [Respuesta: los de vestuario del Canal 9, que también le endosaron una camiseta de estas a uno de los actores de su programa de sketches. Semper fidelis.]

Pero bueno, la cuestión es que los comerciantes de han dado cuenta de que lo friqui marca tendencia. Y de que pueden ganar dinero, y mucho, sacando productos de inspiración friqui para consumo masivo. Y la cosa ya empieza a dejar huella… Y eso quiere decir que… ¡¡¡NOS ESTÁN ROBANDO NUESTRA IDENTIDAD!!!Lo que nos hace diferentes, especiales, únicos… todo ello, en una obscena versión descafeinada, a disposición de la plebe… Si una camiseta de Flash no te sirve para diferenciar a un colega friqui, entonces… ¿Cómo saber quiénes somos? ¿Cómo distinguirnos? ¿Cómo gritaremos al mundo que nosotros éramos los niños de los que ellos se reían en el colegio y seguimos vivos y planenando venganza? ¡¡¡¡Nuestra idea de nosotros mismos está en peligro!!!!

Sí, sí, reíros, reíros, pero ya les pasó a los heaviatas. Que ellos estaban tan tranquilos con su metal y tal, y antes de que se dieran cuenta, ¡zas!, los Héroes se habían quitado las mallas de colores y se habían dejado melena. Y todo el mundo se apuntó al rollo del heavy sin tener ni pajolera idea de lo que era, y pensándose que los gorgoritos del Bunbury eran del rollo [yo sigo pensando que los Héroes del Silencio cantaban las canciones que hubieran cantado Amaral de haber nacido veinte años antes y que de rock duro tenían lo que yo de Marta Sánchez, pero bueno…]. Vamos, contestadme: ¿dónde están hoy los heavies, eh? ¿Alguien ha visto alguno últimamente? ¿A que no? ¿Queremos que a nosotros nos pase lo mismo? ¿Dejaremos que el mercado capitalista nos obligue a pasar los fines de semana de nuestra mediana edad en garitos grasientos adornados con pósters de portadas de Alex Ross y de nuestro adorado ROB!? ¡¡A eso yo digo no!! ¡Necesitamos rebelarnos contra el sistema para que no nos engulla en sus tripas! ¡Ha llegado el momento de la revolución! ¡De la guerra de guerrillas! ¡¡¡¡DE LA INSURRECCIÓN!!!

Debemos dar una respuesta conjunta, estratégicamente diseñada para recuperar los símbolos que constituyen nuestra idiosincrasia y, por tanto, nos pertencen moralmente. La prioridad a día de hoy debe ser desmoralizar a los usurpadores, esas personas vulgares que intentan enmascarar su vacuedad colgando en su pared un póster de Watchmen y creyendo que eso ya les hace parte de algo, como si el hecho de participar tan superficialmente en el friquismo ya les hiciera formar parte de una tribu urbana y, por lo tanto molones. Como auténticos friquis no debemos permitir a estos alfeñiques de lo cultural que se crean integrados: es nuestro deber humillarles, hacerles sentir que, por mucho que la mona se vista de seda, ellos jamás serán tan auténticos como nosotros. Es el momento de tener conversaciones como la que tuve yo esta semana con un compañero de trabajo que se me presentó con una camiseta con la cara estampada de Darth Vader:

– ¿Has visto mi camiseta de Darth Vader?

– Pues sí, muy chula.

– Tenían otra que era muy guapa también, pero no llevaba dinero para las dos. Salía una de esas naves que llevaban los malos en las pelis antiguas, las que eran dos circulitos con las alas como si fueran placas solares.

– ¿Te refieres a un Tie Bomber?

– Sí, sí, esas naves que son un circulito entre las dos alas…

– Perdona, perdona. ¿Tenía dos circulitos en medio o sólo uno? Es que si tenía dos circulitos era un Tie Bomber, pero si sólo tenía uno era un Tie Fighter.

– Pues no me fijé tanto… Creo que era como la nave que lleva Darth Vader cuando persigue al protagonista al final de la primera.

– Pues entonces, ni una ni la otra, porque lo que pilota Darth Vader en esa escena es un Tie Interceptor, aunque en realidad no le llamaran así hasta después del estreno de El Imperio Contraataca.

– …

– …

– Pero entonces, ¿te gusta mi camiseta?

– Pues sí, muy chula.

¿Veis lo fácil que es? Este compañero mío no se vuelve a poner nada friqui en toda su vida, especialmente si se va a cruzar conmigo. Ésta es la manera de minarles la moral y hacerles entender que están cazando fuera de su territorio. Se sentirán como unos idiotas. Y nadie se gasta un dinero extra en un objeto friqui si después encima le van a hacer sentir como un idiota. Otro ejemplo: imaginad que os viene un chaval y os dice…

– Mi novia me acaba de regalar una camiseta chulísima de Flash del P&B.

– ¿De qué Flash?

-¿Cómo que de qué Flash?

– Pues sí, que a lo largo del tiempo ha habido varios Flashes. ¿Cuál es el que sale en la camiseta que te ha regalado tu novia?

– Pues no lo sé, uno vestido con un traje rojo con un rayo en el pecho, con capucha y unos adornos en las orejas…

– Mmmmh… No es una pista muy útil, aunque nos permite descartar a Jay Garrick. Y supongo que Bart no será, que sólo duró unos meses como Flash hasta que lo mataron a patadas… ¿No te habrás fijado en el color de los ojos por casualidad?

– ¿El… el color de los ojos? ¿Por qué?

– Hombre, porque si son azules, se trata de Barry Allen y si son verdes, es Wally West.

– Pues… creo que no.

– ¿Y en el rayo que tiene a la altura de la cintura? Porque si es recto y da la vuelta a la cintura, es Barry. Y si es abierto por la parte de delante, con las puntas formando una especie de V, es Wally.

– Pues no me he fijado… ¿tan importante es?

– ¡Hombre, pues claro! Si es Barry, se trata de un personaje antiguo, poco ambiguo moralmente, más monolítico y clásico. Una camiseta de Barry sugiere un mensaje más conservador, cercano al clásico “American Way of Life” pre-guerra de Vietnam. No obstante, Wally es un personaje mucho más moderno, que ha pasado de ser un joven inconsciente e indolente a un héroe dinámico, extrovertido y fiable. Y abierto a nuevos retos, como el de su presente paternidad. Una camiseta con Wally expresa más el entusiasmo por la vida en diferentes aspectos que el heroismo clásico de una camiseta de Barry.

– ¡Ah! Pues… Me parece muy… interesante todo esto que me estás contando.

– Ya te digo.

¡Hala! ¡Otra victoria para nuestras filas!  Es más, un ataque tan fulminante como éste no sólo acabará con las ganas de esta persona de usurpar y pervertir nuestra identidad colectiva, sino que si os lo curráis bien hasta es posible que pare en la librería especializada más cercana para pillar algo de Flash y no quedar como el culo la próxima vez que se encuentre con vosotros. Con un poco de suerte, hasta suelta los 24 bollos que cuesta un tochito de los Universo DC: Flash que Planeta no le dejó devolver a vuestro librero. Y así, matamos dos pájaros de un tiro: protegemos nuestras señas de identidad y ayudamos a sanear la economía del sector.

¡Insisto! No debemos dejar que el capitalismo salvaje haga lo que ha hecho con la esencia de otras minorías: follárselas mientras le ha convenido para después dejarlas tirarlas en un arcén, transformadas en poco más que un recuerdo de cuarentones atrapados en la rutina. ¡No dejaremos que eso pase! ¡No permitiremos que se prostituya la esencia del friquismo!

¡¡¡¡RESISTIREMOS!!!!

Fuente: BlogAldo

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